Las palabras tienen un efecto incontrolable en nuestras mentes. Cuando leemos: carro, vemos un carro en nuestras mentes, ¿cuál? irrelevante, cada uno habrá visto su versión de un carro. Lo mismo pasa con: casa,  bicicleta, frisbee, disco, cancha, liga, reconocimiento, cáncer.

Cáncer, en mi caso, siempre me recuerda en primera instancia al caballero dorado de cáncer en Caballeros del zodiaco. Luego, pienso en el cigarrillo, en humo, en cenizas.

Cáncer, pienso en masas negras en nuestros cuerpos, por cualquier motivo.

Cáncer, pienso en la muerte. La siempre difícil de aceptar, muerte.

Cáncer, pienso en los casos de mortandad. Pienso en los casos supervivencia. No sé cuántas personas mata al año el cáncer. Sé que para cada familia un caso es un exceso.

La educación, con más frecuencia que no, debate constantemente lo bueno y lo malo. El dilema del tranvía es el ejemplo más popular. ¿Tu qué harías?

 

La respuesta con frecuencia cambia de acuerdo a las circunstancias. Todos intentamos justificar nuestra respuesta o acción dentro de un contexto, un escenario lleno de variables.

¿Cuánto vale una vida? En este país rara vez se tiene tiempo para esa discusión.

¿Qué hacer cuando sí tenemos el tiempo y los recursos para responder?

Uno de los sus miembros directivos de la Liga de Bogotá, a saber cuál, tuvo que enfrentarse a un dilema. Mi padre tiene cáncer. Se debe operar con prontitud. Vale (x). Tengo esta plata que no es mía y que usaré para salvar su vida. Eso hizo. 20 millones de pesos INVIRTIÓ la la Liga de Bogotá para salvar una vida. 20 millones de pesos invirtieron los y las jugadores de Bogotá para salvar una vida.

¿20 millones entre cuantos? Barato.

Pienso que entre todos los jugadores y clubes de Bogotá salvamos una vida. Con lo congestionado que está el sistema judicial en Colombia es mejor dejar ir ese dinerillo en paz.

¿Usted qué hubiera hecho? ¿Si tenía cáncer?

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